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Silke Helfrich escribe en su blog (en inglés) 15 razones por las que considera que se debe promover lo común. Podéis leer la traducción al castellano en rebelion.org. Por ejemplo:

Lo común está en todas partes. Determina nuestra calidad de vida en muchísimos aspectos. Está presente en las esferas social, natural, cultural y digital (aun cuando a menudo sea invisible). Pensemos en las cosas que utilizamos para aprender (leer y escribir), las que usamos para desplazarnos (tierra, aire y mar), las que empleamos para comunicarnos (lenguaje, música y códigos), las que nos sirven para alimentarnos y curarnos (tierra, agua, medicinas), o aquellas de las que depende nuestra reproducción (genes, vida social). Lo común afecta a la forma de compartir y utilizar todas estas cosas. Representa un modo de reproducción fértil de nuestras relaciones sociales… en cualquier época. Por consiguiente, sería mejor describirlo en forma de verbo (poner en común) y no con un simple sustantivo (lo común o los bienes comunes). Lo común comporta un tipo especial de práctica de uso y de producción de conocimiento y bienes materiales en el que prima el valor de uso sobre el valor de cambio. Poner en común es una práctica que nos permite tomar nuestra vida entre las manos y preservar y ensanchar lo que compartimos, en lugar de dar fe de las restricciones que soporta y su privatización. Los derechos de los comuneros son independientes de la convención formal y la ley positiva. Simplemente se tienen sin que haya que pedir permiso a nadie, y se comparten con los demás. Lo común brinda un tipo de libertad distinta de la del mercado. De manera que la buena noticia es que, cuando nos concentramos en lo común, nos concentramos en cómo desplazar cosas de la esfera del mercado a la de los bienes comunes, en cómo desplazar la autoridad y la responsabilidad desde las burocracias estatales hasta las muy diversas modalidades en que los usuarios «gestionan lo común»… y prestamos atención a los muchos asuntos y recursos que todavía no están mercantilizados (como el 75% de la biomasa). Resulta alentador.

Leyendo este artículo aprendo que el premio Nobel de Economía 2009 fue a parar a manos de Elinor Ostrom, una politóloga estadounidense, siendo la primera mujer en recibir este premio. Los motivos fueron:

Elinor Ostrom ha puesto en cuestión la concepción convencional según la cual la propiedad común es gestionada deficientemente y debiera ser regulada por autoridades centrales o privatizada. Sobre la base de numerosos estudios sobre la gestión de los usuarios de bancos de peces, tierra para ganado, bosques, lagos y manantiales de agua subterránea, Ostrom llega a la conclusión de que los resultados son, con mayor frecuencia,  mejores que lo predicho por las teorías convencionales.  Observa que los usuarios de estos recursos desarrollan muy a menudo mecanismos sofisticados para la toma de decisiones y para la puesta en práctica de reglas que permitan el manejo de los conflictos de interés, y describe las reglas que promueven los resultados fructíferos.